Industria Textil y desigualdad de género

Muy probablemente tu ropa la haya producido una mujer.

Si la has adquirido en una gran superficie o firma de ropa, es muy posible que esa mujer la haya fabricado en un país empobrecido del sudeste asiático (echa un vistazo a la etiqueta de tus vaqueros, tu camiseta o chaqueta ¿made in?) y que se encuentre en una situación de pobreza y vulnerabilidad a pesar de tener un trabajo a tiempo más que completo.

¿Quién la produce?

A nivel mundial el 80% de las personas que trabajan en la industria textil son mujeres.

Bajo el paraguas de los nuevos patrones de moda barata y rápida, son las mujeres normalmente de los países empobrecidos quienes soportan el peso de una producción en masa que busca abaratar costes y generar beneficios a costa de la explotación laboral, de los recursos naturales y aprovechando un sistema patriarcal basado en la desigualdad de género.

¿Dónde la fabrican?

Bangladesh junto con la India y Camboya son los mayores exportadores de textil del mundo, se calcula que solo en Bangladesh en torno a 4 millones de personas trabajan en este sector, como hemos dicho, mayoritariamente mujeres.

¿En qué condiciones?

Este es un sector que tradicionalmente se caracteriza por condiciones de trabajo pésimas y muy bajas retribuciones salariales con consecuencias sociales directas: largas jornadas de trabajo (entre 10 y 14 horas), desestructuración familiar, explotación infantil. . .

A menudo el personal de las fábricas textiles está expuesto a polvo y químicos tóxicos en salas abarrotadas y ruidosas con poca luz y ventilación. El mal diseño de los puestos y el exceso de trabajo, exponen a las trabajadoras a enfermedades y accidentes laborales. Un ejemplo de ello es el sandblasting, la técnica para hacer que tus vaqueros parezcan desgastados aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias en las personas que la realizan.

En países como India, también es común que las personas trabajadoras produzcan desde su domicilio, el 95% de las trabajadoras domésticas del textil son mujeres, su salario es de 11 cnt la hora y muchas veces lo hacen en condiciones de trabajo forzado.

En muchas ocasiones las empleadas del textil son migrantes de zonas rurales o de otros países encontrándose en situación de especial vulnerabilidad (separación de sus familias, falta de redes de apoyo, acceso únicamente a puestos en la economía sumergida…)

Además, ejercer el derecho a sindicarse y reclamar sus derechos puede salir muy caro a estas trabajadoras, desde el despido hasta la persecución y acoso.

Si quieres conocer más sobre ello te recomendamos iniciativas como Ropa Limpia de Setem https://ropalimpia.org/ o proyectos de investigación como Carro de Combate: https://www.carrodecombate.com/?s=textil

¿Por qué se mantiene este modelo?

El sistema patriarcal que heredamos desde hace siglos ha sido muy útil para el capitalismo que se ha nutrido y mantenido gracias al trabajo no remunerado de las mujeres. La industria textil se desarrolla perpetuando la división social del trabajo y aprovechando la desvalorización de los trabajos atribuidos tradicionalmente a las mujeres.

En un mundo globalizado, es mucho más barato deslocalizar la industria a países con salarios más bajos, con peores condiciones laborales y con menos restricciones a la hora de gestionar la contaminación y los desechos producidos por la industria.

Lejos de beneficiar a estos países, se está contribuyendo a perpetuar la situación de pobreza de la mayoría de la población, la desigualdad de género y el incremento de la desigualdad social además de consumir y contaminar sus recursos naturales.

En el otro extremo de la cadena

En la otra cara del sector textil, encontramos a las personas consumidoras. El consumo de moda va dirigido especialmente a las mujeres, quienes, por otro lado, tienen un menor poder adquisitivo (a nivel global cobramos un 24% menos que los hombres, en España según la OCDE la brecha salarial es del 11%).

Además, la moda establece unos patrones de belleza que en muchas ocasiones se alejan de la realidad de la mayoría de las mujeres generando inseguridades y exigencias innecesarias.

¿Qué podemos hacer como consumidoras/es?

Si quieres conocer  nuevas y cada vez mejores alternativas de consumo responsable aquí las encontrarás.

Si te has quedado con ganas de investigar más sobre las consecuencias de la industria textil, aquí te dejamos unos documentales que pueden ser de utilidad: